Nutrición en los primeros 1000 días de vida

Los primeros 1000 días de la vida de un niño (desde su concepción hasta que cumple el segundo año)  son cruciales en su desarrollo y también en la salud del futuro adulto.

Este período se considera  una “ventana de oportunidad” desde el punto de vista nutricional, ya que una adecuada alimentación durante ese periodo tiene un impacto enorme en la salud, desarrollo físico e intelectual del niño, rendimiento  escolar e incluso en su productividad del mañana.

La educación nutricional es una de las soluciones importantes que se han propuesto para mejorar la nutrición en los primeros 1000 días de vida, y es considerada como “disponible, asequible, eficaz y rentable”, esta se aplica a la:

  1. Promoción de prácticas alimentarias adecuadas para la madre durante el embarazo y la lactancia.
  2. Promoción de lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé.
  3. Promoción de una alimentación complementaria adecuada a partir de los seis meses hasta los dos años.
  4. El estado nutricional de la madre antes de la concepción juega un papel fundamental en el desarrollo del feto, por lo que la promoción de prácticas alimentarias adecuadas en mujeres en edad fértil es indispensable para asegurarse que llegado al momento del embarazo la madre está preparada.

La nutrición adecuada durante este periodo de 1.000 días tiene un profundo impacto en la capacidad del niño para crecer, aprender y prosperar, y un efecto duradero en la salud y la prosperidad de un país.

La desnutrición temprana en la vida puede causar daños irreversibles en el desarrollo cerebral de los niños y su crecimiento físico, lo que lleva a una disminución de la capacidad de aprender, un peor rendimiento en la escuela, una mayor susceptibilidad a la infección y la enfermedad y una vida de potencial de ingresos perdidos. Se pone en mayor riesgo de desarrollar enfermedades como las enfermedades del corazón, diabetes y ciertos tipos de cáncer más adelante en la vida. Esto se traduce en una enorme carga económica para los países, que cuesta miles de millones de dólares en pérdida de productividad y los costes sanitarios evitables.

Nutrición adecuada durante la ventana de ayuda en los 1.000 días:

  1. Construir el cerebro de un niño y alimentar su crecimiento.
  2. Mejorar un niño en su preparación escolar y el logro educativo.
  3. Reducir las disparidades en la salud, la educación y el potencial de ingresos.
  4. Reducir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes y la enfermedad cardíaca más adelante en la vida de una persona.
  5. Ahorrar más de un millón de vidas cada año.
  6. Impulsar el PIB de un país en hasta un 12%.
  7. Romper el ciclo intergeneracional de la pobreza.

En la prevención de la anemia, cinco medidas, casi sin costo, han demostrado ser eficaces cuando se aplican de una manera coordinada y oportuna. Ellas son:

  1. Suplementación de hierro, ácido fólico, yodo durante el embarazo
  2. Aplicación de oxitocina en el parto
  3. Ligadura oportuna del cordón
  4. Lactancia materna exclusiva los primeros seis meses de vida
  5. Alimentos complementarios adecuadamente fortificados

La leche de madre es el mejor alimento para un niño. Se ha demostrado que la lactancia materna tiene los siguientes beneficios:

  1. Disminuye entre el 15% y el 30% el riesgo de obesidad
  2. Reduce tanto la diabetes tipo II (40%) como la tipo I (30%)
  3. Reduce el riesgo de leucemias y linfomas en la vida adulta (15% y 20% respectivamente)
  4. Reduce la enfermedad celiaca (52%)
  5. Reduce la enfermedad inflamatoria intestinal (31%)
  6. Reduce el síndrome de muerte súbita del lactante (36%)
  7. Reduce las internaciones por enfermedades respiratorios en el primer año de edad (50%)
  8. Y también de posibles gastroenteritis como así también de otitis media (63%)

La promoción de una alimentación perceptiva (a partir 6to. Mes de vida) con alimentos de adecuada calidad nutricional, ha demostrado ser eficaz para la prevención del retraso del crecimiento de los niños menores de 5 años.

Muchos aspectos de la salud a largo plazo están programados en estos primeros 1000 días.

Crecimiento físico: El periodo con mayor crecimiento de la vida, de 1 célula se pasa a 500 millones de células. En el primer año de vida el peso se triplica y la talla aumenta un 50%.

Desarrollo cognitivo: Se desarrollan el 80% de las capacidades cognitivas adultas. En los dos primeros años de vida se triplica el tamaño del cerebro del recién nacido. Se aprenden hasta 600 palabras, gracias a la continua formación de interconexiones neuronales.

Maduración inmunológica: En los dos primeros años de vida se organiza el órgano inmunitario más potente; la barrera intestinal y los 1000 millones de bacteria que alberga. Y en ese mismo tiempo madura el resto del sistema inmunitario frente a infecciones y alergias.

Programación metabólica: La nutrición en el embarazo y dos primeros años condiciona la obesidad futura y enfermedades asociadas: diabetes, hipertensión, arterioesclerosis

Evitar en esta etapa los errores por defecto (carencias nutricionales) y también por exceso (demasiadas proteínas).

La importancia de las proteínas

  • Un crecimiento, desarrollo y maduración funcional óptima del niño depende claramente de una adecuada ingesta y del equilibrio de más de 50 macro- y micronutrientes esenciales.
  • Las proteínas son el nutriente más determinante. Estas aportan los aminoácidos esenciales necesarios para la síntesis de proteínas y por ello es importante la cantidad y la calidad.
  • Evitar en esta etapa los errores por defecto (carencias) y también por exceso (demasiadas proteínas).
  • La malnutrición proteico-energética al inicio de la vida es un gran problema que también afecta al desarrollo cerebral y funciones mentales.
  • Una excesiva ingesta de proteínas durante períodos críticos del desarrollo se ha relacionado con una incidencia mayor de retraso del desarrollo intelectual, de diabetes infantil y posibles efectos a largo plazo en la función renal.
  • Una nutrición proteico-energética óptima es deseable en los períodos críticos del desarrollo, que en los humanos tiene lugar durante los primeros 1.000 días de vida.

BIBLIOGRAFIA

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