[UPTODATE]Infecciones por Candida en niños

RESUMEN Y RECOMENDACIONES

  • La candidiasis orofaríngea (aftas) es común en los bebés (figura 1). También se puede ver en niños mayores tratados con antibióticos, glucocorticoides inhalados, quimioterapia o radioterapia y en niños con inmunodeficiencia celular.
  • La candidiasis orofaríngea suele diagnosticarse clínicamente en función de las características placas blancas (figura 1). Si es necesario, el diagnóstico puede confirmarse con tinción de Gram o una preparación de hidróxido de potasio (KOH) que demuestre la levadura en ciernes con o sin hifas (figura 4).
  • El tratamiento de la candidiasis orofaríngea en niños <1 mes se analiza por separado.
  • o bebés de uno a 11 meses de edad con candidiasis orofaríngea, sugerimos tratamiento inicial con terapia tópica en lugar de sistémica (Grado 2B). Usamos suspensión de nistatina (algoritmo 1).
  • Para los niños ≥12 meses, definimos aftas suaves como la participación de <50 por ciento de la mucosa oral y la ausencia de lesiones erosivas profundas. Definimos la candidiasis moderada / grave como afectación de≥50 por ciento de la mucosa oral o lesiones erosivas profundas (figura 5).
  • Para la candidiasis orofaríngea leve en niños inmunocompetentes ≥12 meses, sugerimos tratamiento inicial con terapia antifúngica tópica en lugar de sistémica (Grado 2B). Usamos suspensión o pastillas de nistatina cuatro veces al día o pastillas de clotrimazol de cinco a seis veces por día durante 7 a 14 días (algoritmo 2).
  • Para la aftas leve en niños inmunocomprometidos ≥12 meses y aftas moderadas / severas en todos los niños, se recomienda la terapia antimicótica sistémica en lugar de tópica (Grado 1B). Generalmente usamos fluconazol oral por un total de 7 a 14 días (algoritmo 2). Un agente antifúngico diferente y la evaluación de Candida o inmunodeficiencia resistentes a fluconazol pueden estar justificados si el niño no responde al fluconazol empírico.
  • La dermatitis por pañal candida es común en bebés pequeños. Las características clínicas incluyen afectación de los pliegues inguinales, eritema confluente con pápulas discretas, placas, lesiones satelitales y escamas superficiales (figuras 6A-B). La erupción persistente del pañal por Candida puede ser un signo de diabetes mellitus tipo 1, candidiasis mucocutánea crónica o una inmunodeficiencia subyacente.
  • Las características clínicas del intertrigo por Candida incluyen placas eritematosas maceradas y erosiones con escamas periféricas y papulopústulas satélites (imagen 7).
  • Los factores predisponentes para la candidiasis vulvovaginal en bebés incluyen el uso de pañales, antibióticos de amplio espectro e inmunosupresión (incluidos los glucocorticoides y la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana [VIH]). Los factores de riesgo adicionales en adolescentes incluyen ciertos dispositivos anticonceptivos (esponjas vaginales, diafragmas, dispositivos intrauterinos), terapia de estrógenos (incluidos anticonceptivos orales) y embarazo. Las características clínicas incluyen picazón, disuria, irritación vaginal, eritema vulvar e hinchazón, eritema vaginal y flujo vaginal. El diagnóstico generalmente se realiza de forma clínica, pero se puede confirmar con una preparación en mojado o en KOH de secreciones vaginales que demuestren una levadura en gemación, con o sin hifas (figura 8).
  • La candidiasis esofágica ocurre predominantemente en individuos con neoplasias hematológicas e infección por VIH. El dolor retroesternal con la deglución es la característica clínica distintiva. El diagnóstico generalmente se realiza por vía endoscópica. Sin embargo, en pacientes con infección por VIH, un ensayo de terapia antifúngica sistémica puede obviar la necesidad de endoscopia.
  • Las manifestaciones clínicas de la candidiasis mucocutánea crónica incluyen aftas recurrentes severas (figura 9), vaginitis, onicomicosis (figura 10) y lesiones crónicas de la piel (figura 11).
  • Candidemia se refiere a la presencia de especies de Candida en la sangre. Los recién nacidos, los huéspedes inmunocomprometidos y los niños en unidades de cuidados intensivos tienen mayor riesgo. Las manifestaciones clínicas varían desde una fiebre mínima a un síndrome de sepsis fulminante indistinguible de una infección bacteriana grave. Las claves clínicas para la candidemia incluyen lesiones oculares características (figura 12A-B), lesiones cutáneas (figura 13A-B) y, con menos frecuencia, abscesos musculares.
  • Las infecciones focales invasivas pueden ocurrir después de un trauma, procedimientos quirúrgicos o diseminación hematógena en pacientes con anomalías anatómicas o dispositivos protésicos.

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