Abordaje pediátrico de las infecciones de vías urinarias

AUTOR: ANA JACQUELINE GUEVARA PEREIRA 


CITA: Lombardo. Aburto E. Abordaje pediátrico de las infecciones de vías urinarias. Acta Pediatr Mex. 2018; 39(1): 85 – 90


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RESUMEN

La infección de vías urinarias (IVUs) es la presencia de bacteriuria significativa sintomática o no, que se adquiere principalmente por vía ascendente, tras la colonización por gérmenes intestinales del epitelio periuretral, uretral y vesical (cistitis), pudiendo alcanzar desde el uréter hasta el epitelio renal (pielonefritis); o bien, vía hematógena o directa dada por procedimientos invasivos en el tracto urinario.

La importancia de abordar oportunamente las infecciones de vías urinarias radica en que en el 30 % de las malformaciones del riñon y tracto urinario pueden presentarse  IVUs, que son el primer signo de alarma. Estas son la causa de infección bacteriana más frecuente en niños y la causa más frecuente de fiebre sin foco en menores de 3 años. Más del 30 % de los lactantes y niños pueden presentar infecciones recurrentes durante los primeros 6 – 12 meses después de la primera IVU.

Por lo anterior, el pediatra debe realizar un diagnóstico y tratamiento oportunos para evitar complicaciones como urosepsis, urolitiasis, absceso renal, cicatrices renales y, a largo plazo, riesgo elevado de hipertensión y falla renal terminal; sin embargo, el incremento de las resistencias a los antibióticos puede retrasar el inicio de la terapia adecuada. La mayoría de las infecciones son causadas por Escherichia coli (80-90%).

Conclusiones:

  • El abordaje de IVU lo debe realizar el pediatra, como médico de primer contacto, y descartar en forma obligada malformaciones del tracto urinario.
  • En todo niño con fiebre sin foco infeccioso aparente, se debe sospechar en IVU, por lo que antes de prescribir antibiótico, se debe realizar urocultivo.
  • El neonato o lactante menor de 3 meses con IVU es una urgencia que requiere hospitalización.
  • Con excepción de la etapa neonatal, la población femenina se encuentra afectada con mayor frecuencia.
  • Una vez confirmado el diagnóstico de IVU para evitar complicaciones a corto y largo plazo, se debe iniciar tratamiento antibiótico a la brevedad.
  • La mejor profilaxis para IVU es el seno materno y un diagnóstico y tratamiento oportuno.

Evidencia actual:

Avelina Victoria Troche, Soraya Araya. Infección Urinaria: un problema frecuente en Pediatría. Revisión de la literatura. Pediatr. (Asunción). 2018;45(2):165-169 (mayo-agosto).La infección del tracto urinario (ITU) es una patología frecuente en la infancia, dado que el 8-10% de las niñas y el 2-3% de los niños tendrán una ITU sintomática antes de los 7 años. Tiene riesgo potencial de producir daño renal permanente y progresivo, por lo que es importante la sospecha clínica para un diagnóstico y tratamiento precoces.

El método de recolección de orina se valorará en función de la clínica y la necesidad de iniciar un tratamiento inmediato, realizando siempre el análisis de orina y urocultivo previos al inicio del tratamiento antibiótico.

No hay consenso entre las guías de manejo clínico, sobre los métodos de imagen a ser utilizados después de la primera infección febril, por lo que es motivo de debate.

El objetivo de este trabajo es realizar una revisión sobre los conceptos de diagnóstico y tratamiento en pacientes pediátricos con infección urinaria.

Pinzón-Fernández MV, et al. Infección del tracto urinario en niños, una de las enfermedades infecciosas más prevalentes. Rev. Fac. Med. 2018; 66(3):393-8.La infección del tracto urinario (ITU) es una patología frecuente en la infancia y una de las causas más comunes de consulta en el servicio de urgencias pediátricas. Las manifestaciones clínicas pueden ser inespecíficas en los lactantes y niños pequeños; sin embargo, en los niños mayores la sintomatología es más específica, con la aparición de fiebre, dolor en flanco, puño percusión renal positiva y signos de irritación vesical como disuria, polaquiuria, tenesmo e incontinencia. El diagnóstico definitivo confirmatorio se realiza mediante cultivo de orina. El conocimiento sobre los factores de riesgo, junto con ciertas consideraciones de valoración clínica y epidemiológica, son esenciales para encaminar las estrategias preventivas de las infecciones urinarias.

Piñeiro Pérez Roi, et al. Recomendaciones sobre el diagnóstico y tratamiento de la infección urinaria. Asociación española de Pediatría. DOI:10.1016/j.anpedi.2019.02.009.  La infección del tracto urinario se define como el crecimiento de microorganismos en orina recogida de forma estéril, en un paciente con síntomas clínicos compatibles. En ausencia de sintomatología el aislamiento de bacterias en urocultivo se denomina bacteriuria asintomática y no precisa tratamiento. En neonatos y lactantes el signo guía para sospechar una infección de tracto urinario es la fiebre.  En niños continentes los síntomas urinarios clásicos cobran mayor importancia. El diagnóstico requiere siempre la recogida de urocultivo previo al inicio de tratamiento antibiótico. En niños continentes la muestra de orina para urocultivo se debe recoger por micción espontánea. En niños no continentes mediante sondaje vesical, pudiendo optar por punción suprapúbica en neonatos y lactantes pequeños. No se debe enviar para urocultivo una muestra recogida mediante bolsa adhesiva. No se han demostrado diferencias significativas en la evolución clínica y desarrollo de secuelas entre la administración antibiótica oral exclusiva frente a la intravenosa de corta duración seguida de administración oral. La selección de la antibioticoterapia empírica inicial se basará en el patrón local de susceptibilidad. En la cistitis este consenso recomienda el uso empírico de cefalosporinas de segunda generación en menores de 6 años y fosfomicina trometamol en mayores. La antibioticoterapia empírica recomendada en pielonefritis que no precisan ingreso son las cefalosporinas de tercera generación. En caso de precisar ingreso se recomiendan los aminoglucósidos. En menores de 3 meses se debe añadir ampicilina. Una vez conocido el resultado del cultivo se debe dirigir el tratamiento de continuación, tanto intravenoso como oral.

Conclusiones:

Las infecciones de vías urinarias en pediatría son frecuentes, se requiere alto nivel de sospecha cuando se presentan en neonatos y lactantes ya que inicialmente se caracterizan por fiebre, trastornos digestivos o mala ganancia ponderal.  En niños que controlan esfínteres, se presentan con sintomatología algo más específica.  El diagnóstico definitivo se basa en urocultivo cuando la muestra es tomada adecuadamente. La ayuda diagnóstica obtenida por imagen (ECO), es importante porque un alto porcentaje de malformaciones renales y de vías urinarias pueden ser diagnosticadas en el transcurso de una IVU. La terapia antibiótica se basará en los reportes de urocultivo, aunque empíricamente debemos iniciar antibioticoterapia considerando la edad, la necesidad de hospitalización, las recomendaciones de consensos internacionales y la realidad local. Siempre la alimentación con leche materna es una profilaxis indiscutible. Es responsabilidad del pediatra la prevención de daños renales mediante diagnóstico precoz y tratamiento oportuno.

Puede descargar el artículo  original completo en: 1544-4057-1-SM

 

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