ENTEROCOLITIS NECROTIZANTE. ACTUALIZACIÓN 2020.

Autores

Marlene Guadalupe García Rodríguez (1),

Dr. Carlos Alonso Ortigoza González (2)

  1. Enfermera General del Hospital Infantil de Especialidades en Ciudad Juarez,
  2. Médico Cirujano residente de primer año de medicina familiar en IMSS de Ciudad

Cómo citar este artículo

García M., Ortigoza C. Enterocolitis necrotizante. Actualización 2020. RELAPED. 2020:1(2). Disponible en: https://relaped.com/enterocolitis-necrotizante-actualizacion-2020/


Resumen

 La enterocolitis necrotizante (ECN) es la complicación gastrointestinal considerada más grave en el recién nacido pretérmino (RNPT). La mortalidad de dicha enfermedad llega hasta el 50% en algunos estudios y, el desarrollo puede llegar a verse afectado en aquellos que superan la etapa clínica de la misma. Se alcanza una incidencia del 5 al 15% cuando son de bajo peso al nacer. . Los factores de riesgo que se consideran para el neonato pretérmino, incluyen la inmadurez intestinal, una restricción del crecimiento intrauterino, alteración de la microbiota, sepsis, alimentación al nacer y la isquemia. Para los neonatos que se consideran a término principalmente se cuenta a la hipoxia-isquemia, asfixia, enfermedad cardiaca congénita, hipotensión y sepsis. En el 95% de los casos, el cuadro clínico debutará posterior a iniciar la alimentación enteral, aproximadamente entre los días 8 y 10 del recién nacido. Los infantes presentarán termolabilidad, letargia, apnea, bradicardia, distensión abdominal, emesis de tipo biliar, sangre oculta en heces. La radiografia abdominal se considera el estudio de imagen principal por tradición, ya que detecta los primeros cambios internos que van ocurriendo en la ECN. En su etapa inicial, varios padecimientos abdominales asemejan la sintomatología de una ECN, por lo cual es importante descartar intolerancia alimentaria, distensión abdominal. Se ha observado, que para la prevención (en distintos estudios), el comparar la alimentación con lactancia materna y la alimentación a base de fórmula, los infantes alimentados con leche de la madre tienen menor riesgo de provocar la enfermedad.

Key words: Enterocolitis, Necrotizante (Source: MeSH NLM)


Introducción

La enterocolitis necrotizante (ECN) es la complicación gastrointestinal considerada más grave en el recién nacido pretérmino (RNPT). La mortalidad de dicha enfermedad llega hasta el 50% en algunos estudios, y el desarrollo puede llegar a verse afectado en aquellos que superen la etapa crítica de la misma. En las últimas décadas se ha logrado avanzar en el conocimiento acerca de la patogénesis, epidemiologia, diagnóstico y tratamiento, sin embargo, existen controversias respecto al adecuado manejo del RNPT con riesgo, o con diagnostico establecido de ECN1. Durante todo este tiempo, la mortalidad se ha mantenido estable relativamente en cuanto a rangos, sin embargo, en contraste, las muertes infantiles han disminuido. Las diferencias raciales o inequidades respecto a la ECN se han reportado, aunque es de mencionar, que son menos conocidos respecto a los factores de riesgo para la mortalidad en la ECN2.

En los recién nacidos pretérmino se alcanza una incidencia del 5 al 15% cuando son de muy bajo peso al nacer. Durante su etapa inicial, la sintomatología se considera inespecífica, ya que comparte un comportamiento similar al observado en la sepsis. Un 20% al 40% de los pacientes con ECN necesitarácirugía como tratamiento coadyuvante3.

Por lo tanto se le conoce a la ECN como a la emergencia gastrointestinal más común en recién nacidos que pudieran requerir tratamiento quirúrgico. El retraso en el diagnóstico y tratamiento de la ECN pueden agravar dicha condición clínica. Las circunstancias que retrasan el diagnostico son altamente variables, además de no específicas como lo son la presentación de sus signos y síntomas, y la ausencia de estudios de imagen simples que son suficientemente sensibles y específicos para un diagnóstico adecuado de ECN4.

En datos epidemiológicos, la incidencia es de uno por cada 1000 nacidos vivos, siendo el grupo principal los neonatos con muy bajo peso, y por el contrario es de solo el 5% al 10% en neonatos a término3. En España se reportó que del 2013 al 2017, el 6.8% de los neonatos con menos de 1,5 kg fueron diagnosticados con ECN al nacer1. El rango de mortalidad para pacientes con ECN perforada alcanza hasta un 30%4. Esta patología tendrá por cada 100 ingresos a unidades de cuidados neonatales, a 7.7 pacientes cada año. En las últimas décadas tenemos que la incidencia se ha seguido manteniendo estable, ya que si bien la incidencia en niños a término o los considerados poco prematuros ha disminuido, se ha observado un aumento en los prematuros extremos que anteriormente no sobrevivían5. Una de las causas a considerar en cuanto a la baja disminución de estos casos a nivel mundial podría ser que seguimos sin una definición clara, la cual nos lleva a seguir usando criterios de 40 años de antigüedad, los cuales no son compatibles o no encajan, para los cuidados intensivos neonatales con los que contamos hoy en día6.

Factores de riesgo

Múltiples estudios observacionales han reportado factores de riesgo clínicos y no clínicos asociados a ECN, sin embargo, el valor pronóstico de cada uno sigue sin ser claro7. Los factores de riesgo en el neonato pretérmino son la inmadurez intestinal, una restricción del crecimiento intrauterino, alteración de la microbiota, sepsis, alimentación al nacer y la isquemia. Para los neonatos que se consideran a término principalmente se cuenta a la hipoxia-isquemia, asfixia, enfermedad cardiaca congénita, hipotensión y sepsis1. El factor pronóstico principal para ECN y más comúnmente reportado es el bajo peso al nacer. Entre otros estudios, se considera además que la hipotensión que requirió tratamiento inotrópico estuvo asociada con el riesgo aumentado a desarrollar ECN. Otro estudio sugiere que el colapso en la primera semana de vida puede secuestrar el flujo sanguíneo intestinal que resultara en una incidencia elevada de ECN. En cuanto a la etnicidad, se considera que la raza blanca está asociada con menor riesgo comparado con pacientes de raza negra. Además, un  hallazgo entre dos análisis multivariables, fue el encontrado con la asociación entre diagnóstico y tratamiento de sepsis y ECN, ya que un estudio la definió como un hemocultivo demostrado en una sepsis de inicio tardío, y en otro como una sepsis indefinida antes de la ECN. Ante estas definiciones distintas, el tratamiento va a variar, por lo cual representa un factor más, para el desarrollo de ECN7. Numerosos factores de riesgo son los citados, por mencionar además, el uso de antibióticos, transfusión con lesión intestinal, dismotilidad, uso de bloqueadores H2, y muchos otros8.

Fisiopatología

Se considera inversamente proporcional el tiempo que transcurre desde el nacimiento hasta el inicio de la ECN respecto con la edad gestacional. El desarrollo parece alcanzar un pico máximo alrededor de las semanas 29 a la 32 de gestación, asociadas aparentemente con el desarrollo de la respuesta inmune, así como la vasculatura mesentérica gastrointestinal. En la línea celular tenemos a las células Caco-2 (línea de cáncer celular en adulto) y las H4 (línea celular en epitelio primario intestinal no transformada en fetos humanos), como modelo del epitelio intestinal inmaduro. También se considera a la microbiota intestinal como parte fundamental en el desarrollo de la ECN, debido a la homeostasis que genera en sus diferentes vías protectoras, sin embargo, el uso de antibióticos como cuidado estándar para el tratamiento de los infantes pretérmino en el área de cuidados intensivos, se asocian a un elevado riesgo para desarrollar ECN. Una revisión sistemática reciente y un meta-análisis de diferentes estudios apoyan el concepto de que el cambio disbiótico se da antes del inicio de la ECN en niños pretérmino, y corresponde al incremento en las proteobacterias y una disminución en Firmicutes spp y Bacterioidetes spp. El mecanismo por el cual la microbiota afecta la salud intestinal y pudiera llevar a desarrollar la enfermedad, no está entendido del todo. Estudios animales sugieren que la exposición del sistema inmune inmaduro a la microbiota intestinal lleva al inicio de una cascada inflamatoria, la cual causa una ruptura en la mucosa inmadura, vasoconstricción y consiguiente necrosis8.

Los infantes alimentados con fórmula son de mayor riesgo de padecer ECN respecto a los alimentados a base de lactancia materna. La leche materna contiene múltiples nutrientes, inmunoglobulinas, factores de crecimiento, hormonas, carbohidratos y proteínas que nutren y ayudan a la protección inmunológica del niño en desarrollo. La osmolalidad a nivel intestinal de los niños alimentados con fórmula parece jugar un papel importante para el desarrollo de ECN9. La osmolalidad de la leche materna está alrededor de 300mOsm/l, así como la fórmula entérica tiene menos de 450mOsm/l. La leche materna contiene oligosacáridos conocidos por estimular a las bacterias consideradas “saludables”, y se han mostrado en regular las bacterias relacionadas con vías inflamatorias10. Un estudio de cohorte retrospectivo del calostro demostró que aquellos niños alimentados con calostro tiene múltiples beneficios, entre los cuales se encuentran la inhibición de citoquinas proinflamatorias, incremento de IgA y lactoferrina, con disminución de factor de crecimiento tisular B1 (TGC-B1 por sus siglas en inglés), y de Interleucina 8 (IL-8).

Las transfusiones de glóbulos rojos empaquetados parecen tener un mecanismo de falla en el incremento del flujo mesentérico postprandial. Una hipótesis alterna a las transfusiones en su fisiopatología son debido a su requerimiento por los síntomas de la ECN en un infante, el cual se deteriora justo antes de que se pueda tener el diagnóstico de ECN. La isquemia genera el rol principal para desarrollar la ECN, sin embargo, se le ha considerado como un punto secundario a la inflamación. En estudios animales se ha observado que la activación del TLR-4 por los lipopolisacáridos logran una disminución en la perfusión de la microcirculación, la cual ha sido demostrada por micro angiografía intestinal, llevando a una hipo-perfusión restrictiva del intestino. La regulación será dada por la endotelina 1 e incrementa su respuesta a la señalización de la TLR-4, por consiguiente llevando una endotoxemia y ECN8. Los efectos de la respuesta mediada por el receptor TLR-4 humano asocian una falla en la barrera intestinal, translocación bacteriana, y una respuesta sistémica inflamatoria por mediadores como las interleucinas 1, 6, 8, factor activador de plaquetas, leucotrienos, tromboxanos, radicales libres de oxígeno y factor de necrosis tumoral3.

Cuadro clínico

En el 95% de los casos, el cuadro clínico debutará posterior a iniciar la alimentación enteral, aproximadamente entre los días ocho y 10 del recién nacido. Los infantes presentarán termolabilidad, letargia, apnea, bradicardia, distensión abdominal, emesis de tipo biliar, y sangre oculta en heces. Al momento de progresar a ECN se encontrará distensión abdominal con las asas palpables e incluso visibles a la exploración, además de edema y/o eritema en la pared abdominal, equimosis y ascitis. Algunos presentarán datos de obstrucción intestinal. Consecuente a estos datos clínicos, se presentarán datos de deterioro como lo son la hipovolemia, taquicardia, disnea moderada. En los casos complicados presentaran datos de respuesta inflamatoria sistémica, como falla respiratoria, coagulopatía y falla renal3. El cuadro clínico de estos pacientes en general se considera variable, pudiendo cursar además, con peritonitis, sepsis, coagulación intravascular diseminada, fallo multiorgánico y muerte5.

Clasificación

Bell en 1978 clasifica la ECN en 3 estadios, con posterior modificación en 1986 por Kliegman y Walsh11.

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Laboratorio

En los resultados de laboratorio destacan la trombocitopenia con un descenso rápido como signo de progresión a mal pronóstico. También se encontrará aumento  o disminución leucocitaria, así como anemia. Puede o no, disminuir la cantidad de monocitos, y haber aparición persistente y temprana de eosinófilos (este punto es de importancia para mal pronóstico en la etapa convaleciente). Se agregan cambios glicémicos, hiponatremia, alteraciones en los tiempos de coagulación (TP y TPT), y en la gasometría arterial, puede llegar a presentar acidosis metabólica3. En un estudio de 124 pacientes, los laboratorios que presentan un cambio importante pre y postquirúrgico, incluirían el estudio de los reactantes de fase aguda, como lo son la proteína C-reactiva y la procalcitonina. En dicho estudio destaca que solo el 4,3% de los infantes, presentaron datos de trombocitopenia severa (menos de 3,500), y el 24% acidosis (pH menor a 7,30); sin embargo, presentan coagulopatía el 41.2% de los pacientes con ECN5.

Biomarcadores

El uso de biomarcadores será de utilidad para predicción de la ECN. Dentro de estos estudios se incluyen los ácidos grasos ligados a proteínas (I-FABP), calprotectina en heces y la claudin 3 en orina. También se encuentra la S100 mieloide ligado a proteína en individuos que terminaron en quirófano. Los marcadores clásicos no específicos incluyen a la proteína C reactiva, procalcitonina, IL-6, IL-8 y neutrófilos CD64 para una detección en fases tempranas, aunque no logren diferenciar la ECN de patologías inflamatorias intestinales o infecciosas3. Otro tipo de citoquinas localizadas durante la progresión de la enfermedad incluyen la IL-1 (que puede presentarse en con 2 isoformas), la IL-10 (que modula la respuesta inmune innata y adaptable inhibiendo macrófagos y la producción de otro tipo de citoquinas), la IL-17 (reduce proliferación e incrementa la apoptosis, lo cual imposibilita la progresión a ECN)8.

Radiografía abdominal

La radiografía abdominal se considera el estudio de imagen principal por tradición, ya que detecta los primeros cambios internos que van ocurriendo en la ECN. Estos cambios pasan por hallazgos intestinales de neumatosis, gas en la vena porta, neumoperitoneo, etc.  En la radiografía inicial, la distensión de gases en el intestino puede indicar un desarrollo temprano de ECN4. La radiografía abdominal es además, una herramienta considerada de bajo costo. Los signos de perforación intestinal darán un mal pronóstico en la evolución de la ECN, sin embargo, la presencia de gas a nivel de la vena porta no se considerará para las tasas de supervivencia, ya que no las afecta, en comparación con el resto de pacientes que no lo presenten12.

El estudio con ultrasonido en abdomen se ha comenzado a utilizar en pacientes prematuros con sospecha de ECN. En etapas tempranas destaca la presencia de puntos ecogénicos con hiperecogenicidad granular. Otros datos pueden ser la presencia de colección focal de líquido, líquido libre ecogénico en cavidad, incremento de la ecogenicidad de la pared intestinal, y aumento del espesor de la pared intestinal, teniendo siempre como limitante a este estudio de gabinete, la habilidad o destreza del que realiza el ultrasonido para identificar adecuadamente dichos cambios3.

Diagnóstico diferencial

En su etapa inicial varios padecimientos abdominales asemejan la sintomatología de una ECN, por lo cual es importante descartar intolerancia alimentaria, distensión abdominal. En etapas avanzadas, también encontramos parecido con íleo secundario a sepsis y la perforación intestinal espontánea o secundaria a la ingesta/administración, de medicamentos como lo son ibuprofeno, dexametasona e hidrocortisona3. Encontramos padecimientos con manifestaciones clínicas muy familiarizadas con los padecimientos como lo es el síndrome de enterocolitis inducido por proteína en la comida, la cual es una hipersensibilidad gastrointestinal mediada por IgE13.

Tratamiento

En nuestros pacientes a quienes ya se le haya confirmado la enterocolitis (estadios de Bell II o III), la nutrición enteral se debe de integrar a los siete a 10 días posteriores a iniciado el padecimiento. Esto ocurre en la gran mayoría de hospitales en España (70%), mientras que el resto se encarga de iniciar la dieta enteral antes de los 7 días (30%). La parte primordial es la descompresión intestinal, teniendo como discrepancia el uso o no, de conexiones para aspirar. Otro aspecto a valorar es el uso de antibióticos, teniendo distintas pautas para el manejo, con el uso de 2 antibióticos que cubran gramnegativos y positivos agregando un tercer antibiótico con cobertura de anaerobios en caso de estadio III o perforación que se haya comprobado. Otros hospitales manejan el antibiótico con control de anaerobio independientemente del estadio. Una tercera opción es el uso de antibióticos de amplio espectro únicamente en monoterapia que cubran gramnegativos, positivos y aerobios1. Se mencionan medicamentos como ampicilina o vancomicina, agregando un amino glucósido como la gentamicina, o también el uso de la cefotaxima para cubrir gramnegativos, y ya el uso definitivo de Metronidazol para todo caso de perforación intestinal3. Frecuentemente es difícil decidir cuándo debe realizarse una laparotomía o la colocación de un dren peritoneal como medida temporal6. Al decidir realizar la cirugía, el enfoque estratégico varía dependiente del peso y la estabilidad clínica del paciente en cuestión. Ya una vez intervenidos, en ausencia de complicaciones, los pacientes permanecerán en dieta absoluta por aproximadamente 7 días. La mayoría de cirujanos realiza un estudio de contraste para descartar cualquier estenosis, previo al cierre de la enterostomía1. Posteriormente un segundo procedimiento quirúrgico puede variar dependiendo de los hallazgos quirúrgicos en una ECN, si la lesión es focal, multifocal o considerada panintestinal. Si es focal con un neonato estable, se puede utilizar una resección con anastomosis termino-terminal, si es multifocal, la enterostomía proximal, y al ser panintestinal, se debe realizar una yeyunostomía proximal. En relación con el manejo con NPT los requerimientos aumentaran 10 a un 15% por lo que hay que realizar monitorización continua y estrecha del balance de líquidos, el aporte de nutrientes y de electrolitos séricos debido a las perdidas gastrointestinales3.

Pronóstico y Prevención

Aproximadamente un 10% de los pacientes con ECN posterior al tratamiento médico y/o quirúrgico, van a desarrollar una estenosis intestinal como complicación tardía en la zona necrosada. Como parte de las complicaciones, algunos cursan con síndrome de intestino corto, al ser necesario una re-intervención quirúrgica para la resección de la estenosis intestinal. Secundario a este síndrome se complican con alteraciones nutricionales por mala absorción, retardo en el crecimiento, malnutrición. Si al momento del diagnóstico nuestro paciente presenta datos de neumatosis intestinal, tendrá de un 20% a un 40% de probabilidades de no responder al tratamiento médico, llevándolo a un riesgo de 10% a 30% de fallecer12.

En los factores preventivos sociales y culturales que se asocian con la mortalidad de una ECN se encuentran el ser madre soltera, ausencia de cuidados prenatales, bajo peso al nacer, múltiples nacimientos, género masculino, multiparidad considerando del 4to al 6to nacimiento2. Se ha observado además, que para la prevención (en distintos estudios), el comparar la alimentación con lactancia materna y la alimentación a base de fórmula, los infantes alimentados con leche de la madre tienen menor riesgo de provocar la enfermedad. Esto incluye además de prevención, tratamiento en las unidades de cuidados intensivos neonatales con donadores de leche humana previamente pasteurizada12. El uso de probióticos y lactoferrina no reducen la severidad de la ECN (incluyendo sepsis o mortalidad derivada de la misma), en un estudio realizado con dos grupos de 104 pacientes cada uno, de manera aleatorizada, por lo cual no se recomienda el uso de los mismos como factor preventivo14.

Conclusiones

Aunque se desconoce la patología de la ECN y se tiende a  manejar como factor multifactorial; se ha demostrado que la prematuridad, el bajo peso al nacer y la hipoxia-isquémica intestinal son los de mayor riesgo para desarrollar la enfermedad. Una vez que la enfermedad comienza, difícilmente se puede detener y a pesar de distintos esfuerzos se debe continuar en  tratamiento médico. Se recomienda el uso de leche materna como método enteral para la prevención y mantenimiento de la ECN. A pesar de los múltiples estudios aún no se ha logrado disminuir la morbilidad, y es importante que como profesionales de salud logremos identificar y diferenciar la sintomatología clínica del padecimiento.

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