EXPERIENCIA EN EL TRATAMIENTO CONSERVADO DEL TRAUMATISMO RENAL. P

AUTOR: GUSTAVO RODRÍGUEZ


CITA: Rodríguez Iglesias et al. Experiencia en el tratamiento conservador del traumatismo renal. Cir. Pediatr. 2019,32:06.


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RESUMEN

  • Introducción: El trauma renal es la lesión genitourinaria más frecuente.90% son cerrados son del 5-10% de los traumatismos abdominales. Los niños tienen mayor riesgo de lesión abdominal, por concentración de órganos sólidos en espacio reducido, menor grasa perirrenal, mayor laxitud de la caja torácica. Anomalía renal preexistente aumenta riesgo de lesión renal. No hay guías para tratamiento renal específicas.La estabilidad hemodinámica es la guía del tratamiento. Paciente en shock estabilizarlo hemodinámicamente si no mejora exploración quirúrgica. Previa valoración imagenológica del órgano. Procurando preservar el órgano. Tomografía con medio de constrastre se dan 5 grados de lesión. Hemamturia signo distintivo de lesión renal. Este estudio evalúa la evolución de paciente en Hospital politécnico de Valencia España.
  • Métodos: Estudio retrospectivo de pacientes con lesión renal tras traumatismo abdominal cerrado. Inclusión menores de 15 años con lesión renal (asociada a otras lesiones o de forma aislada) confirmada; ecografía o TC. Entre el 2007 y el 2016. Variables demográficas (edad y sexo), el mecanismo de producción y el grado de lesión según la AAST. Gravedad de paciente por índice de trauma pediátrico de J.J. Tepas y cols, basado en (peso, heridas y fracturas) y  (vía aérea, presión sistólica y evaluación del nivel de conciencia). Con dos grupos según el tratamiento inicial: conservador o quirúrgico. Pacientes con hemorragia fueron tratados mediante intervencionismo radiológico. La embolización  bajo anestesia general en sala de radiología. Por abordaje femoral se realizó una arteriografía y embolización selectiva con microcoils. Se calculó el tiempo de hospitalización y se expresó mediante mediana. Los pacientes  controlados en consulta externa de urología y nefrología durante un año o más tiempo si lo precisasen por otro motivo. Para el seguimiento se utilizó la ecografía y gammagrafía renal con ácido dimercaptosuccínico (DMSA) marcado con 99mTc para evaluar la función renal y la función renal diferencial.
  • Resultados: 26 pacientes con trauma renal, 18 varones (69,23%) y 8 mujeres (30,77%). Golpe directo 42.3%, precipitación 26 % , bicicleta 15%, vehiculo a motor 11 %, atropello 3 % . Grado de lesión I 3 %, II 30%, III 42 %, IV 19 %, V 3 %. Diagnóstico de lesión renal mediante ecografía y TC. Nueve pacientes (44,55%) presentaron lesión en otros órganos sólidos; la lesión asociada más frecuente fue la lesión hepática, con 5 pacientes. El lado más frecuentemente afectado fue el derecho (53,85%). La media del índice de trauma pediátrico fue de 10,96. En 24 pacientes (92,30%), tratamiento inicial conservador con medidas de soporte. Un paciente con inestabilidad se intervino urgencia realizándose embolización supraselectiva de la rama polar inferior de la arteria renal con control inmediato del sangrado. 3 días con urinoma, se colocó catéter doble jota y al 5º  día nefrectomía por mala evolución. Otro paciente se colocó catéter doble J por disrupción de vía excretora. Tratamiento endovascular en dos pacientes. Un paciente fue sometido a embolización arterial de manera diferida para tratar un pseudoaneurisma, y, en el otro paciente, ya comentado se realizó una embolización de una rama de la arteria renal de forma urgente debido a shock hemorrágico. Mediana de ingreso de 9 días (IC 95%: 5,25; 13,75). Control en consulta externa de urología infantil una mediana de 10,45 meses (IC 95%: 4,83; 20,32). El paciente sometido a una nefrectomía permanece en control por nefrología en la actualidad. La mediana de la función renal en la gammagrafía de control fue de 45,9% (IC 95%: 43; 50,4) y la función renal relativa de 46% (IC 95%: 43,38; 49). La mediana de tiempo de realización de la gammagrafía fue de 7,9 meses (IC 95%: 4,2; 10,1).
  • Discusión-conclusión: El trauma abdominal en pediatría es la primera causa de mortalidad infantil. El traumatismo abdominal cerrado presenta mayor riesgo de lesión renal, la estrategia terapéutica inicial es el manejo conservador, pero no hay guías claras para esto, existe controversia sobre todo en aquellos lesiones de alto grado o lesión vascular, paciente pediátricos tratados en centros de adultos son tres veces más propensos a sufrir nefrectomía. La radiología intervencionista para el tratamiento de las lesiones renales está siendo ampliamente aceptado, tanto en guías americanas como europeas. Es difícil valorar el seguimiento de función renal residual por no contar con un estudio previo al trauma.-
  • ComentarioS
  • Evidencia actual sobre el problema del estudio
    • Guillen en tal en 2007 en Barcelona revisaron 18 pacientes en los que también hablan en estas fechas de que es mejor el tratamiento conservador que el quirúrgico de inicio, con más baja morbimortalidad.
    • Ibañes Pradas et al en 1999 realizan revisión  de 27 casos enfocándose solo en el diagnóstico, en aquel entonces la prueba de diagnóstico más utilizada fue el ultrasonido seguido de tomografía y también urografía con medio de contraste haciendo incapie  en procurar tratamietno conservador en los más pacientes posibles.
  • Principales problemas relacionados al estudio
    • El estudio valoro pacientes en un tercer nivel de atención y recomienda sobre todo que el paciente pediátrico se atendido en hospitales pediátricos donde la morbimortalidad va a ser menor. También la dificultad del seguimiento de la función renal ya que es muy difícil tener una valoración de función renal previo al traumatismo.
  • Análisis final y conclusiones
    • El trauma abdominal es una patología en nuestra zona de México las causas más frecuentes son lesiones por colisiones por vehículos de motor asociado sobre todo al no uso de cinturón de seguridad o en moto por el no seguir las indicaciones de seguridad.
    • Hay que realizar envió de preferencia a un tercer nivel pediátrico para que la mortalidad sea menor.
    • Lamentablemtne hay zonas en México donde el acceso a un hospital de tercer nivel se dificulta por las condiciones de terreno así como la poca cantidad de hospitales de tercer nivel, por lo que la mayoría se termina atendiendo en unidades de segundo nivel de atención donde las condiciones no son las optimas y en muchas de ellas atendidos por médicos no especialistas en pediatría.

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